De oidores a hacedores de la Palabra

Santaigo 1: 19-25 Escapando del peligro de acostumbrarse a escuchar la Palabra de Dios sin permitir que transforme nuestra vida.

MENSAJES

5/8/20243 min read

Uno de los grandes peligros en la vida Cristiana es acostumbrarse a escuchar la Palabra De Dios sin permitir que transforme la vida. Podemos escuchar predicaciones, leer la Biblia o asistir a una iglesia, y aun así no cambiar.

Santiago escribe a creyentes que conocían bien la enseñanza De Dios, pero necesitaban recordar que la verdadera fe siempre produce obediencia.

En este pasaje se nos muestran tres pasos para una relación correcta con la Palabra De Dios.

  1. La actitud correcta para escuchar la Palabra.

    Santiago 1:19-20 "Todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar y tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia De Dios"

    Antes de hablar de obedecer la Palabra, Santiago habla de la actitud interior. Muchos problemas espirituales comienzan con un corazón que no quiere escuchar. Santiago nos menciona tres actitudes necesarias.

    a. Pronto para oír.

    Esto significa tener un espíritu dispuesto a escuchar a Dios.

    La Biblia nos enseña que escuchar correctamente es una marca de Sabiduría.

    Proverbios 1:5 "Oirá el sabio y aumentará el saber"

    Eclesiastés 5:1 "Acércate mas para oír que para ofrecer sacrificios"

    Dios habla constantemente por medio de su Palabra, pero solo escucha el que tiene un corazón humilde.

    b. Tardo para hablar.

    Esto nos habla de controlar nuestras palabras. Muchas veces queremos opinar, discutir o responder rápidamente, sin dejar tiempo a las otras personas de hablar, pero acá Santiago nos dice que primero debemos escuchar.

    Proverbios 17:27 "El que ahorra sus palabras tiene sabiduría"

    Un corazón enseñable escucha antes de responder.

    c. Tardo para airarse.

    La ira muchas veces aparece cuando la verdad confronta nuestra vida. Cuando la Palabra De Dios señala algún pecado en la vida, algunos reaccionan con: enojo, orgullo, resistencia. Pero Santiago dice que la ira humana no produce la Justicia De Dios.

    Proverbios 15:1 "La blanda respuesta quita la ira"

    Para recibir la Palabra necesitamos: humildad para escuchar, paciencia para reflexionar y dominio propio para aceptar la corrección. Sin esta actitud, la Palabra rebota en el corazón.

  2. El corazón correcto para recibir la Palabra

    Santiago 1:21 "Desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas"

    Aquí Santiago muestras dos acciones necesarias.

    a. Desechar lo que contamina

    La palabra "desechar" significa quitar, tirar o eliminar algo como una ropa sucia. El pecado ensucia el corazón y dificulta escuchar a Dios.

    1 Pedro 2:1-2 "Desechando toda malicia.....desead la leche espiritual"

    El pecado apaga nuestro apetito espiritual, nuestras ganas de aprender y nuestra capacidad de escuchar la voz de Dios.

    b. Recibir la Palabra con mansedumbre.

    La mansedumbre es humildad delante De Dios. No significa debilidad, sino un corazón dispuesto a ser enseñado. Santiago descubre la Palabra como "Implantada"

    En una imagen agricola: La Palabra es una semilla sembrada en el corazón.

    Salmos 119:11 "En mi corazón he guardado tus dichos"

    Mateo 13:23 La buena tierra recibe la semilla y da fruto

    La Pregunta no es solo si escuchamos la Palabra, la pregunta es ¿Nuestro corazón está preparado para recibirla?

    Un corazón lleno de pecado rechaza la semilla, pero un corazón humilde permite que crezca.

  3. La respuesta correcta: Practicar la Palabra

    Santiago 1: 22-25 "Pero sed hacedores de la Palabra y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos."

    Aquí esta el centro del mensaje De Santiago "Escuchar sin obedecer produce autoengaño espiritual"

    Santiago usa una ilustración muy clara. La Palabra de Dios funciona como un espejo. Cuando leemos la Biblia, ella revela: nuestro pecado, nuestras debilidades y nuestra verdadera condición. Pero ha dos reacciones posibles.

    a. El oidor olvidadizo

    Este hombre: se mira, ve su condición, se va y se olvida. No permite que la verdad produzca cambios. Muchos cristianos hacemos esto cada semana, Escuchamos el sermón.....pero el lunes todo sigue igual.

    Mateo 7:26 "El insensato oye, pero no hace"

    b. El hacedor obediente

    Santiago describe al creyente que: mira atentamente, persevera y practica lo que aprendió.

    A esto Santiago lo llama "la ley perfecta de la libertad". La palabra no esclaviza: libera. Juan 8:32 nos dice que la "verdad" (la cual es la Palabra De Dios) nos hace libres.

    Mateo 7:24 El hombre prudente oye y hace la Palabra

    Lucas 11:28 "Bienaventurados los que oyen la palabra y la guardan"

    Juan 13:37 "Bienaventurados sereis si las hacéis"

    La bendición De Dios no viene solo por escuchar la Biblia, sino por obedecerla. No se trata solo de estudiar la Palabra, memorizar versículos o escuchar predicaciones. La verdadera fe se ve cuando la Palabra transforma nuestras decisiones diarias.

Santiago nos deja tres preguntas espirituales:

  1. ¿Estoy escuchando la Palabra con humildad?

  2. ¿Estoy preparando mi corazón para recibirla?

  3. ¿Estoy obedeciendo lo que Dios me muestra?

El cristiano maduro no es el que solo sabe más de la Biblia, sino el que vive más la Biblia.

La Palabra De Dios fue dada no solo para información, sino para transformación.